sábado, 11 de mayo de 2013

Escalera

Trato de mantenerme alejada del cuaderno a riesgo de romperme.
Es claro que siempre es una palabra
y una más,
y otra.
Un torrente insoportable de todo lo feo,
lo terrible,
los miedos,
las inseguridades,
y los arrepentimientos.
Me alejo del cuaderno hasta que es demasiado y me rompo en una esquina.
En los brazos de alguien que no sabe qué hacer,
porque sí,
porque ya no aguanto más.
Y decir que renazco es una mentira.
Me siento bien,
temporalmente,
con suerte,
a veces.
Pero soy demasiado cabeza dura como para dejar de estar acá.
Todavía me quedan un par de conquistas,
lugares,
gente,
sueños.


martes, 23 de abril de 2013

Echo

You are not the person sitting next to me,
You are the space that's left and filled with magic.
You are not a human being,
You are an irrational idealization. 
You do not complete me,
You just fill what's empty in me with your emptiness.
You are not misteriously cool,
You are a sick sad story, like the rest of us.
You are not love,
You are an echo of it.

jueves, 18 de abril de 2013

Bruno

Bruno tiene ocho años y es el dueño de un silencio inmenso. No se lleva muy bien con los otros chicos pero tiene un mundo para él. No sabe como compartirlo y no está seguro de querer hacerlo de todas formas. En este lugar mágico las estrellas le hablan en idiomas secretos y las hadas y los duendes bailan en círculos alrededor de un lujoso trono improvisado con troncos y piedras cubiertas de musgo. Acá él es el rey. Pasaron los años pero, como siempre, lo esencial no cambia. Sigue siendo callado, curioso y más transparente de lo que le gustaría admitir. Es uno de los millones de niños que hay y eso está bien, todavía le falta entender eso. Y algunas otras cosas. Tiene un par de angustias muy pesadas, de esas que se ven a metros de distancia. Pero todo va a estar bien, yo, que soy una simple observadora, lo se.
Pasaron los años pero sigue teniendo una corona de flores y hojitas, todavía conoce los secretos de los árboles. Tiene historias de magia y rodillas raspadas, se le nota en el brillo de los ojos oscuros. 

domingo, 17 de marzo de 2013

.

¿Te acordás de esa noche que duró días enteros? Ese momento en el que ibamos recreando la última escena de Zorba El Griego, caminando por Defensa, buscando la parada que jamás encontramos. Se nos hizo de día. Y de nuevo de noche. Y la locura era increíble. Fuimos perfectos. Estábamos felices y cansadísimos. Cansados de cuerpo y alma. Me aventuraría a decir que ese fue el momento, creo que ahí escuché como me empezaban a florecer una enredadera en el interior y se iba apoderando de todo mi ser. O quizás no fue en ese momento. Como me dijo una amiga, mirando para atrás, es difícil encontrar el punto de quiebre en el que todo cambia para siempre. Que loco que todo cambie para siempre.
Me acuerdo de acostarme a tu lado y verte dormir. Pedirle a todo lo que es sagrado que esa noche eterna lo siguiera siendo para tenerte así por años. Sin embargo, creo que si esa noche hubiese durado más, no sería el recuerdo perfecto que ahora te escribo. Verte vistiéndote y rompiendo la burbuja perfecta que teníamos era necesario.

lunes, 11 de marzo de 2013

Brindis

Brindo por las malas decisiones, por seguir acercándose cuando lo coherente sería salir corriendo en la dirección opuesta.
Brindo también por juntar todo lo que rompimos y levantarse. Por seguir, porque solo así funcionan las cosas.
Por los malos entendidos, los caprichos, los amores y todos los borrachos con el corazón roto que entienden de lo que hablo. Por que la resaca de mañana sea soportable.

miércoles, 6 de marzo de 2013

La Fea

No me viste venir, es obvio. Es que era justo lo contrario de lo que esperabas, más graciosa que vos, más fuerte, extremadamente torpe y para nada tu tipo. Vaya una a saber por qué decidiste darme una segunda mirada en vez de ignorarme. El tema es que lo hiciste. Pensás en lo que van a decir tus amigos. Que pasaste de una modelo 90-60-90 a el bicho este. Que vos podés conseguir algo más decente. Pero no entienden, no entienden nada. Las conversaciones sobre temas que a ella le aburrían y las cosas que no sabía hacer. Dejá, ¿qué importa? Dame un beso y que todas las otras se pongan verdes de la envidia y hagan una lista detallada de mis defectos. Que los cuenten, uno por uno, sin omitir detalles. Que hablen, la gente habla demasiado. Sonriamos a los prejuicios y a la superficialidad. Hasta a vos te sorprende haberte salido de tu moldecito y lo sabés. Felicitaciones, ahora entendés como funciona la cosa.
Yo soy la fea que te va a hacer ver las estrellas y estoy acá para cambiarte la vida, mucho gusto.

lunes, 18 de febrero de 2013

La Bailarina

Ella y su vestido corrieron y giraron por la terraza llena de gente y mesas con pasos torpes, sin premeditación alguna pero no perdidos. Porque hay gente que sabe que ninguno de sus pasos es en falso, por más que tengan su final en el piso. Entre las miradas curiosas y algunas sonrisas la bailarina seguía volando, al compás de una música que sonaba a lo lejos. Era una tarde de domingo en Buenos Aires, bien podría haber sido una escena en celuloide pero no. Era acá y ahora. Era una celebración. Lo se porque esa bailarina era yo. Y te celebraba a vos. Celebraba tu sonrisa y tus ojos divertidos mirándome dar vueltas y chocando contra las mesas. Tu sonrisa se merecía un carnaval entero en su honor, pero por ahora te ibas a tener que conformar con un baile improvisado. Celebraba este tiempo, este espacio, este momento. Porque estábamos vivos y en el mismo lugar. La musica se terminó, volví a volar para tu lado y seguimos caminando sin decir una palabra, como si nada hubiese pasado. 

martes, 12 de febrero de 2013

Flores

Margaritas, narcisos.
Atentamente voy a observar el camino de las raices por debajo de tu piel y recorrer las venas verdes con la punta de mis dedos.
Quiero que cada rincón de tu cuerpo florezca y se llene de colores.
Pensamientos, rosas.
Te voy a aliviar cada vez que una nueva flor te empiece a desgarrar la piel para salir a ver el sol.
Jazmines, pasionarias.

lunes, 11 de febrero de 2013

Ellas.

A la carga contra todo lo que soy otra vez, tratando de herir al espejo. No grito, no pateo, solo me limito al silencio y la mirada ausente. A la voz atrapada en la base de la garganta. Lo pienso una y mil veces y lo hago: Salto. La caída es eterna. Aterrizo con fuerza sobre algo blando. Dos cuerpos. Dos personas. Empiezo a reconocer las caras. ''¿Sos pelotuda vos?'' escucho que dice una de mis voces favoritas. ''¿Qué te pasa? ¿No ves que estamos acá?''
Me río con todas mis fuerzas y después lloro. Y me vuelvo a reir. Y nada es tan terrible como para volver a querer tirarme. Me prometo que no va a pasar nunca más. No se si lo puedo cumplir pero se que puedo intentar un poco más.
Nunca supe agradecer sino de esta forma, perdón.

domingo, 27 de enero de 2013

Naranjas Amargas

Vivo en el mismo barrio hace más de diez años. En frente de mi casa hay una escuela a la que fui hasta hace un par de años y toda mi cuadra está adornada por naranjos. En otoño, los naranjos florecen y el perfume inconfundible me llena los pulmones. El otoño tiene olor a azahar. En primavera empiezan a crecer las naranjas. Los últimos mediodías del año escolar eran siempre celebrados entre naranjas voladoras, vidrios rotos y vecinas enojadas. Fuera de esas guerras, nunca probé una de esas naranjas. Me vine a vivir acá a los cinco años y desde aquella primera vez que estiré la mano para sacar una naranja y una vecina me dijo ''ni se te ocurra probar eso, esas naranjas son amargas y no se comen'' jamás probé una. Hoy volvía a mi casa y mientras caminaba por la calle pateaba una naranja caída. La levanté y le hice un agujero las uñas para ver qué tan terrible podría ser. Olía como cualquier otra naranja, se veía como cualquier otra naranja pero el sabor era espantoso.
Se supone que acá es donde debería haber alguna metáfora, moraleja o reflexión sobre naranjas, personas y demás. Pero no es así, es solo el cuento corto de un recuerdo, sin dobles sentidos, sin vueltas, solo el relato de la degustación de una naranja amarga. Perdón.

martes, 22 de enero de 2013

Gusto Adquirido

Sos un montoncito de cigarrillos consumidos, ojos rojos e insomnio.
Sos un encuentro no planificado y lleno de sol.
Sos un nudo de palabras en la garganta y unas inmensas ganas de que me dejes llorar en tu hombro.
Sos una canción que no me termina de cerrar pero me encanta.
Sos una siesta en el medio de la mugre.
Sos una promesa de cambiar las cosas pero no ahora, no todavía.

viernes, 11 de enero de 2013

200 km/h

Voy a doscientos kilómetros por hora, las horas se vuelven segundos y se que en cualquier momento voy a chocar. Siento que el momento está cerca, estoy a punto de romperme la cabeza contra vos. Voy llegando y rezo a todos los dioses que conozco para romperme la menor cantidad de huesos posibles, aunque el desastre sea inminente. Pido no golpearme contra una pared, pido chocar contra tu cuerpo y que sean las dos cabezas las que se rompan, pido que por un momento seamos una masa homogénea de carne, sangre, sentimientos, dolores y malas experiencias. De ahí en adelante veremos cómo podemos curarnos mutuamente.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Encontrarse a tomar algo con el pasado es bueno cada tanto pero creo que me había apresurado al aceptar la invitación esta vez.
- ¿Cómo te está tratando la vida?- me soltó él, indiferente, revolviendo la taza de café.- ¿Novedades?
Divagué un poco acerca del trabajo, los estudios, los amigos, todo tan inmutable y rutinario como siempre. Igual de desastroso que de costumbre pero mi actitud era optimista, o algo así quise darle a entender. Se quedó callado, miraba por la ventana, a las otras mesas, como siempre prestando atención a todo menos a mi. Que desagradable era a veces. Al fin largué un pensamiento que en mi cabeza sonaba genial pero después de decirlo me di cuenta de lo estúpido que era. Como siempre.
- Estuve un tiempo largo tratando de enseñarme a mi misma a ser un poco más distante y apática.
Levantó las cejas y me dedicó una de esas sonrisitas con aire de superioridad. Cerré los puños porque estaba a punto de tirarle con la taza para borrarle esa expresión que tenía. No lo hice pero no porque no tuviera ganas, sino porque estaba segura que si le tiraba con algo no lo iba a golpear y solo iba a tener que salir corriendo y llorando, avergonzada de por vida.
- ¿Y cómo te fue?
- ¡Horrible! ¿Me podría salir de otra forma?
- Tenés que endurecerte un poco más, nena, la vida es complicada.
Tuve que respirar profundamente y apretar más los puños.
- ¿Ese es todo tu consejo, oh sabio maestro? Al principio me encantaba que me trates así, aspiraba a ser tan fría y distante como vos, porque al parecer la gente bonita sin sentimientos se junta con gente bonita sin sentimientos y yo quería ser así también. Hiciste muy bien en dejarme, de verdad. Fue una mala mia creer que podría ayudarte a sentir algo. O que ibas a cambiar, que pelotuda grandota, creyendo que la gente va a cambiar. Seguro que te reíste mucho de mi. Pero ya fue, podés reirte todo lo que quieras. Soy una persona que siempre consigue malos resultados a pesar de tener buenas intenciones. Pero no puedo dejar de tener buenas intenciones.
- Ya vas a poder dejar de tenerlas, vas a ver como todos te decepcionan.
- ¿Estás excusándote con eso? ¿Tenés cinco años? Creí que yo era la que estaba mal, después que vos eras el del problema y ahora solo creo que el problema no es de ninguno, simplemente no somos lo que el otro quería.
- Me da igual esta charla, tenemos tantos temas entretenidos para hablar...
- A vos todo te da igual y a mi nada me da igual, vos sos un pelotudo y no me di cuenta a tiempo y yo soy una pelotuda y no te diste cuenta vos o sí, pero te daba paja pararme el carro. Sería muy tuyo. Sos muy cobarde y muy aburrido debajo de esa fachada que te armaste.
- Vos sos una pendeja hipersensible, no se qué carajo te vi.
Podría haberme quedado gritándole por horas pero me incomodaban las caras fijas en nuestra discusión. Dejé un par de billetes en la mesa y me fui, liviana pero con ganas de tirar una taza o incluso la mesa. Él se fue y no hablamos más pero yo se que le dolió. O eso espero. Tengo que dejar de esperar.