miércoles, 28 de diciembre de 2011
Podés meterte bajo mi piel, puedo dejarte caminar por lo más profundo de mi cabeza pero antes sacate los zapatos y por favor si te asustás, no corras porque me marea. Dejame guiarte, no sé con que podemos encontrarnos, ya sé que es un quilombo y está lleno de cosas que no sirven pero no me podés negar que es un poquito acogedor. Cuidado, tratá de no romper nada. Espero que algún día me dejes pasear por dentro tuyo, para ver las cosas con otros ojos, para saber más de lo que me contás. Y por favor, si estoy dispuesta a dejarte entrar, no me dejes esperando. No está bueno. Este city tour por mi espíritu que te estoy dando es un privilegio, no lo desaproveches.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Es hora de que vuelvas a casa.
Léase escuchando esto.
Y otra vez lo mismo. Otra vez verte armando el bolso. Otra vez buscando cosas por toda la casa. Otra vez esas cositas que dejás olvidadas. Otra vez esperando el micro. Los últimos besos, los últimos abrazos. Saludarte con la sonrisa más tonta mientras te vas alejando, reirme aguantando el llanto y recién dejarlo fluir cuando ya no estás. Que dolor. Tus mensajes a los dos minutos de habernos separado me hacen reir y llorar. El viaje de vuelta a casa, con la lista de reproducción que no quiere ayudar a que me anime. Estoy bien, estoy muy feliz, ¿sabés? Si, lo sabés porque vos estás igual. Y me contás de la gente que viaja con vos, la película que pasan y lo que vas viendo. Estoy acá, vos estás allá, quizás dormido (eso espero.) y yo escucho la banda de sonido de esa película que tanto te gusta y nos veo mirándola como hace unos días. Estoy muy contenta, me gusta convivir con vos, hasta te diría que es simple.
Chau, por ahora.
Y otra vez lo mismo. Otra vez verte armando el bolso. Otra vez buscando cosas por toda la casa. Otra vez esas cositas que dejás olvidadas. Otra vez esperando el micro. Los últimos besos, los últimos abrazos. Saludarte con la sonrisa más tonta mientras te vas alejando, reirme aguantando el llanto y recién dejarlo fluir cuando ya no estás. Que dolor. Tus mensajes a los dos minutos de habernos separado me hacen reir y llorar. El viaje de vuelta a casa, con la lista de reproducción que no quiere ayudar a que me anime. Estoy bien, estoy muy feliz, ¿sabés? Si, lo sabés porque vos estás igual. Y me contás de la gente que viaja con vos, la película que pasan y lo que vas viendo. Estoy acá, vos estás allá, quizás dormido (eso espero.) y yo escucho la banda de sonido de esa película que tanto te gusta y nos veo mirándola como hace unos días. Estoy muy contenta, me gusta convivir con vos, hasta te diría que es simple.
Chau, por ahora.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Soplá la vela, trola peliazul.
Hola, he leveleado.
Así se termina y a la vez comienza un ciclo, vamos por muchos años más.
Así se termina y a la vez comienza un ciclo, vamos por muchos años más.
viernes, 2 de diciembre de 2011
sábado, 26 de noviembre de 2011
Y es que me duele tanto tener que posponer mis sentimientos para cuando por fin pueda verte. Siempre se me hace más jodido aguantar cuando falta poco para que nos volvamos a encontrar y me hace mierda pensar que no te quedás para siempre. Y que falta mucho para que me digas ''ya está, ahora vamos a estar juntos.''
martes, 22 de noviembre de 2011
Feliz cumpleaños, tontin.

No me gusta caer en cliches y esas cosas, pero nada, la verdad no me importa ser original en este caso. Feliz cumpleaños, mi amor. Si, hasta te voy a decir mi amor. No tengo palabras para describir lo importante que sos para mi, siempre supe que ibas a ser importante. Si las cosas fuesen más simples, en este momento estaría tirada encima tuyo cual animal salvaje dándote besos y abrazos. Como ya bien sabés, hay mil kilómetros en el medio que me impiden hacer eso por lo menos por hoy. Y nada, las cosas no son muy justas para nosotros por ahora, nunca fueron fáciles y no espero que vayan a serlo alguna vez, pero creo que si te tengo a vos para ayudarme con las caidas (y me caigo bastante) no me da tanto miedo enfrentar lo que tenga que enfrentar.
Te amo chabón, sos la persona más genial del mundo.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Está todo bien, está todo bien, está todo bien.
Bueno, la mayoría de las veces con repetirme las cosas tres veces es suficiente. No, no está todo bien un carajo. Me da muchísima bronca que cada vez que me ilusiono con algo bueno siempre se termina arruinando. La verdad que no se que mierda pasa ultimamente, pero esto así no funciona. Me gustaría no ilusionarme y listo. Me gustaría que me den un abrazo y no me hagan más preguntas.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Despertar.
Tuve otro ayer, estaba cruzando las vías y pensé ''¿cómo serían las cosas si yo muriera en este momento?'' Tuve miedo, muchísimo miedo, por primera vez en mi vida. Hasta hace un tiempo, un poquito más de medio año atrás, no me daba miedo morirme, creía que si pasaba pasaba y eso era todo. No tenía miedo, no era feliz, no estaba triste, nada, simplemente no me importaba. Todo me daba igual.
Encontré muchas cosas por las que puedo pelear, tengo proyectos y gente que no quiere que me vaya, tengo que dejar mi marca en este mundo antes de irme, a mi de acá no me va a llevar nadie hasta que no termine con todo.
Y si, me sorprende escribir esto, pero cambié. Esa parte que se quería ir... se fue. Se fue y me dejó lo mejor de mi. Todos los días voy dejando atrás un prejuicio, un miedo, una traba y una inseguridad.
Para todos los que estén luchando con eso, no quiero ponerlo como un cliché, pero es verdad, las cosas siempre se ponen mejor.
Encontré muchas cosas por las que puedo pelear, tengo proyectos y gente que no quiere que me vaya, tengo que dejar mi marca en este mundo antes de irme, a mi de acá no me va a llevar nadie hasta que no termine con todo.
Y si, me sorprende escribir esto, pero cambié. Esa parte que se quería ir... se fue. Se fue y me dejó lo mejor de mi. Todos los días voy dejando atrás un prejuicio, un miedo, una traba y una inseguridad.
Para todos los que estén luchando con eso, no quiero ponerlo como un cliché, pero es verdad, las cosas siempre se ponen mejor.
viernes, 4 de noviembre de 2011
¿Sabés?
Yo se que es re difícil, lo se mejor que nadie. Pero pienso que si en un momento quisiste mucho a alguien y extrañás mucho a esa persona, deberías dejar un poco el orgullo de lado y dar señales de vida. En este tiempo entendí que la distancia no es un problema en realidad, pasa que a veces la usamos como excusa.
Basta de excusas y orgullo, mañana voy a tratar de volver a hablar con toda esa gente que se fue separando de mi vida contra mi voluntad. Y le recomiendo a cualquier persona que esté leyendo que haga lo mismo.
Basta de excusas y orgullo, mañana voy a tratar de volver a hablar con toda esa gente que se fue separando de mi vida contra mi voluntad. Y le recomiendo a cualquier persona que esté leyendo que haga lo mismo.
martes, 25 de octubre de 2011
Fantasmas.
Hay un barcito medio escondido por ahí en las calles de Buenos Aires donde cada tanto, alguna tarde fría, puedo hablar con mis fantasmas.
Me siento y veo como van entrando de a uno: soledades, nostalgias, melancolías, pérdidas y desamores. Falta ese espectro hermoso que supo ser mi primer amor, ese que solía sentarse a mi lado y susurrarme melodías con la inocencia de un niño.
Mis fantasmas charlan, se ríen del pasado, presente y futuro de esta tonta que hasta las creaciones de su mente dejan plantada. Toman, gritan y me veo obligada a poner orden.
¿Cómo anda tu vida, hermosa? Parecés algo caída hoy, me dice un vicio viejo que me tira el humo de su cigarro en la cara.
Los extrañaba, creo, me gusta que nos encontremos cada tanto, le contesté.
Una nena chiquita, llamada melancolía se sentó en mi pierna y me dejé invadir por su perfume de pasto recién cortado y gotas de lluvia. Me llevó muy atrás, al último día de mayo donde lo había visto.
Ya va a llegar, me dijo la nena con una voz musical, la espera hace crecer al corazón.
Mis fantasmas coqueteaban conmigo, trataban de engancharme otra vez. Eran un grupo muy querible, sin embargo. El sol se estaba poniendo y se fueron todos, hasta dejarme con la soledad.
¿Querés un té? le pregunté.
Por favor, me contestó, hablando por primera vez en toda tarde.
La soledad, en ese entonces era una piba joven con unos ojos muy viejos y oscuros que resultaban intimidantes.
Y faltó nomas el desgraciado. ¿Sos tonta vos? Llamalo, me dijo ella.
Claro que si yo quería podía hacerlo aparecer así nomas, como todos los fantasmas que rondaban por la ciudad. En ese momento la soledad se levantó y se fue sin saludar. Cuando alcé la mirada, él estaba entrando al bar. No sabés, loco, parecía una de esas películas en blanco y negro de romance arrabalero, te juro que por un momento escuché un tango de fondo.
Hola, se sentó frente a mi con ese encanto tan natural que tenía, creí que había llegado tarde, ¿cómo estás?
Los años que tanto me cambiaron, no habían tenido efecto sobre el. Cuando lo conocí era apenas una nena y ahora, ya crecida, todavía lo seguía queriendo, muy en el fondo, ¿viste? Y como para no quererlo, si era un divino.
Estoy pensando en irme, solté sin grandes ceremonias, creo que es hora de avanzar, ¿sabés? Quiero irme al sur, dejar a mis fantasmas acá y arrancar otra vez.
Me miró fijamente y después largó una carcajada.
¿Por qué harías eso? Sabés que no te querés ir. Cada tanto te ahogás y necesitás ver el mundo, pero siempre volvés. Tus raíces son elásticas, siempre te vuelven a traer acá, la marea te escupe a la misma orilla de siempre. Podés negarlo, pero si te vas, te va a faltar una parte importante. Te acostumbraste al ruido, y hasta lo llegaste a querer.
Creo que estoy dispuesta a vivir con ese vacío, soy muy desapegada después de todo, traté de contestar de una forma más o menos coherente.
No te engañes nena, me sonreía con suficiencia el descarado espíritu este, todos vuelven. Y no importa cuanto quieras enterrarnos, no vas a poder. Andate, pero pensá en esto: ¿Viste cuando te vas a otro lugar y cuando volvés todo tiene magia? Hasta los adoquines son una cosa completamente nueva.
Es tarde, me voy. Me fui sin tiempo para despedidas. Él tenía razón, como siempre. En el camino a casa miré todo con ojos nuevos. Respiré y me llenó el olor de los azahares. A cada paso, escuchaba las risas de los fantasmas y me reía yo también. Me paré en una esquina y vi como los recuerdos cobraban vida, volviendo a sentirme la heroína de arrabal.
Me siento y veo como van entrando de a uno: soledades, nostalgias, melancolías, pérdidas y desamores. Falta ese espectro hermoso que supo ser mi primer amor, ese que solía sentarse a mi lado y susurrarme melodías con la inocencia de un niño.
Mis fantasmas charlan, se ríen del pasado, presente y futuro de esta tonta que hasta las creaciones de su mente dejan plantada. Toman, gritan y me veo obligada a poner orden.
¿Cómo anda tu vida, hermosa? Parecés algo caída hoy, me dice un vicio viejo que me tira el humo de su cigarro en la cara.
Los extrañaba, creo, me gusta que nos encontremos cada tanto, le contesté.
Una nena chiquita, llamada melancolía se sentó en mi pierna y me dejé invadir por su perfume de pasto recién cortado y gotas de lluvia. Me llevó muy atrás, al último día de mayo donde lo había visto.
Ya va a llegar, me dijo la nena con una voz musical, la espera hace crecer al corazón.
Mis fantasmas coqueteaban conmigo, trataban de engancharme otra vez. Eran un grupo muy querible, sin embargo. El sol se estaba poniendo y se fueron todos, hasta dejarme con la soledad.
¿Querés un té? le pregunté.
Por favor, me contestó, hablando por primera vez en toda tarde.
La soledad, en ese entonces era una piba joven con unos ojos muy viejos y oscuros que resultaban intimidantes.
Y faltó nomas el desgraciado. ¿Sos tonta vos? Llamalo, me dijo ella.
Claro que si yo quería podía hacerlo aparecer así nomas, como todos los fantasmas que rondaban por la ciudad. En ese momento la soledad se levantó y se fue sin saludar. Cuando alcé la mirada, él estaba entrando al bar. No sabés, loco, parecía una de esas películas en blanco y negro de romance arrabalero, te juro que por un momento escuché un tango de fondo.
Hola, se sentó frente a mi con ese encanto tan natural que tenía, creí que había llegado tarde, ¿cómo estás?
Los años que tanto me cambiaron, no habían tenido efecto sobre el. Cuando lo conocí era apenas una nena y ahora, ya crecida, todavía lo seguía queriendo, muy en el fondo, ¿viste? Y como para no quererlo, si era un divino.
Estoy pensando en irme, solté sin grandes ceremonias, creo que es hora de avanzar, ¿sabés? Quiero irme al sur, dejar a mis fantasmas acá y arrancar otra vez.
Me miró fijamente y después largó una carcajada.
¿Por qué harías eso? Sabés que no te querés ir. Cada tanto te ahogás y necesitás ver el mundo, pero siempre volvés. Tus raíces son elásticas, siempre te vuelven a traer acá, la marea te escupe a la misma orilla de siempre. Podés negarlo, pero si te vas, te va a faltar una parte importante. Te acostumbraste al ruido, y hasta lo llegaste a querer.
Creo que estoy dispuesta a vivir con ese vacío, soy muy desapegada después de todo, traté de contestar de una forma más o menos coherente.
No te engañes nena, me sonreía con suficiencia el descarado espíritu este, todos vuelven. Y no importa cuanto quieras enterrarnos, no vas a poder. Andate, pero pensá en esto: ¿Viste cuando te vas a otro lugar y cuando volvés todo tiene magia? Hasta los adoquines son una cosa completamente nueva.
Es tarde, me voy. Me fui sin tiempo para despedidas. Él tenía razón, como siempre. En el camino a casa miré todo con ojos nuevos. Respiré y me llenó el olor de los azahares. A cada paso, escuchaba las risas de los fantasmas y me reía yo también. Me paré en una esquina y vi como los recuerdos cobraban vida, volviendo a sentirme la heroína de arrabal.
sábado, 22 de octubre de 2011
miércoles, 19 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
Nadás en mis sueños. Me ahorcás, tus manos tienen una fuerza sobrenatural. Me das asco, tanto asco que hasta me gusta. Tus manos se adentran en mi vientre y juegan con mis entrañas. Sangre. No siento dolor, no siento nada. Silencio. Me das una sonrisa dulce, como si no pasara nada, pero me estás matando. ¿Entendés por qué hago esto, Jael? me decís muy despacio.
Trato de abrir la boca para contestarte, tengo los labios pegados. Mis pies pesan toneladas, no puedo moverme. No me puedo escapar, tampoco tengo ganas.
Despertate, despertate, no es verdad. Me repito a mi misma, se que es un sueño, pero no significa que no sea real.
Entiendo, entiendo. Se que esto representa otra cosa. Se que me consumís.
Trato de abrir la boca para contestarte, tengo los labios pegados. Mis pies pesan toneladas, no puedo moverme. No me puedo escapar, tampoco tengo ganas.
Despertate, despertate, no es verdad. Me repito a mi misma, se que es un sueño, pero no significa que no sea real.
Entiendo, entiendo. Se que esto representa otra cosa. Se que me consumís.
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