lunes, 2 de julio de 2012

Bleh.

Somos infinitos, tontos, locos, poetas, artistas.
Mágicos instantes nos elevan.
Volamos por encima de la multitud gris.
Estamos acá para ver qué onda.
Y lo demás no importa.
Generaciones degeneradas que nos apuntan con el dedo.
A nosotros.
Hijos de su degeneración.
Mentes preparadas para consumir.
Mentes consumidas.
Mentes consumadas.

domingo, 1 de julio de 2012

Fracaso vestido de seda...

No se escribir.
Ni dibujar.
Ni querer como se debe.
No se hablar.
Ni robar corazones.
No uso drogas recreativas.
Ni me recreo.
No tengo ganas de leer.
No tengo ganas de dibujar.
No tengo ganas.
No se si voy a ser una buena madre.
Ni siquiera una buena luchadora.
No conozco mi ciudad como debería.
No se coser.
No se bordar.
No se abrir la puerta para ir a jugar.
No escribo más canciones.
No quiero tener pesadillas.
No quiero dejar de tenerlas.
No quiero que me tengan lástima.
No quiero tener lástima.
No quiero lástima.
Ni ayuda.
No quiero vacíos.
Ni mutilaciones.
Ni decepciones.
No se a dónde voy.
No se como llegué acá, pero está más o menos bueno.
No se por qué hago esto.
Ni si voy a tener el coraje de mostrarlo.
No. Ni. No se.

miércoles, 27 de junio de 2012

Ramos Mejía

Te hacés el chico malo, nene de Ramos. No lo sos, no sabés lo que es ser un chico malo pero igual te quiero. Te conozco como a la palma de mi mano, esa que buscaba el calor de la tuya en una placita de tu barrio. Fueron duras y casuales tardes de invierno con cigarrillos y café. Eramos chicos, incluso más que ahora y no teníamos las cosas claras. Bueno, ahora tampoco las tenemos. Eramos tan platónicos que nunca nos tocamos, no más que cuando mi mano rozaba la tuya en lo que vos creías que era accidental pero para mi era una artimaña muy elaborada. No te hagas el malo, volvé a esos meses helados en lo que me contabas de todas esas inseguridades. Nos vimos crecer y como suele suceder con la gente que crece junta, fuimos las ramas de un árbol, nos fuimos alejando hasta que la distancia que quedó fue insalvable. No se si recuerdo tu cara o tu voz, muchas veces creí verte pero me di cuenta que no. Me quedé con un sentimiento extraño y cada tanto, cuando estoy por tu barrio, me doy una vuelta por nuestra plaza y nos busco. Mirá, allá estábamos cuando me contaste que te daban miedo las arañas, en aquel banco fue cuando te toqué la mano y la dejaste ahí. Abriste mucho los ojos y te miré, fingiendo calma. Nos veo en todos lados y hasta me pregunto si vos volverás a ese lugar para hacer lo mismo. ¿Te mudaste? ¿Seguís ahí? Yo siento que seguís ahí, pensando en ese viaje a la playa que queríamos hacer.

lunes, 25 de junio de 2012

Para nadie.

No quiero escribirle a nadie y así será. Esto va para nadie. Ni para vos, sobre quién suelo escribir, ni para otro que me dejó llena de marcas, ni para el otro al que hice sufrir, ni para alguno de esos que creen falsamente que alguna vez van a conseguir algo de mi, ni para los que, en efecto, lo van a conseguir. Para nadie. Porque ya bastantes vidas resuelvo y bastantes conflictos me crean. Voy inflando egos por la vida, pero hoy no. Hoy estoy en huelga. No quiero escribir para nadie, no quiero que nadie lo lea. Y aún así acá estoy. Y aún así estás vos del otro lado. No es cinismo, simplemente traté de escribir para nadie y en el trayecto terminé escribiendo para todos.

jueves, 21 de junio de 2012

Gente Común (2)

Parte uno acá.
Manuel y Liliana están juntos desde hace treinta años y no se cansaron el uno del otro. No están casados, ni tienen hijos. Se conocen desde hace casi cuarenta años y les sorprende un poco estar juntos todavía. Todavía se descubren uno al otro, cada tanto se sienten como ciegos que pueden ver por primera vez.
Magalí escribió su primer canción.
Maxi terminó de hacer mil grullas y las colgó encima de su cama.
Luna llora, absolutamente sola en un país que no es el suyo. No sabe bien por qué.
Caro adoptó un gatito hoy, al salir de rehabilitación y se llama Mermelada.
Mermelada no lo sabe, pero va a ser una parte fundamental en la vida de Caro de ahora en más.
Valentín tiene 20 años, abusan de el desde los doce y lo echaron de su casa por contarle a sus papá que era gay.
Rocío va a leer esto y sonreir, aunque yo no le diga Rocío, ella va a saber que le estoy hablando a ella.
Leandro está naciendo en este instante, acaba de abrir los ojos.
Rosario está convencida de que acaba de ver pasar al amor de su vida, lástima que iban en colectivos diferentes.
Gonzalo miró a Rosario, y no entendió nada, pero sintió algo lindo.
Yo, yo vi a Gonzalo y Rosario, vi a ese instante infinito. No se si se llamaban Rosario y Gonzalo, pero vi ese amor que vino y se fue, como veo muchos otros que vienen y van.

lunes, 18 de junio de 2012

Amores del Under: Prólogo.

La belleza del caos. La poética de la destrucción. Tantas almas hambrientas encerradas, atrapadas en el pogo, pegadas con sudor y cegadas por el humo. Pierden la voz y con ella el control. Es una pequeña probada de esa anarquía tan salvaje y violenta. Pero solo por dos horas. Termina la música, se prenden las luces y a volver a esto de ''ser libre'' como dicen por ahí. O quizás te sentás en silencio a ver como un cantautor por el que no dabas dos mangos y su guitarra te cambian la vida por un ratito. Hay mosh. Cabezas que se rompen en cámara lenta, narices que sangran. Somos de la banda, estamos con la banda, vemos a la banda. Vamos las bandas. Vueltas interminables de gente perdida y encontrada. Amores de minutos, amores de días, de meses, de años y de eternidades. Historias del inframundo. Somos la banda del club de corazones solitarios del Sargento Pimienta, esperamos que disfrutes el show.

jueves, 7 de junio de 2012

Amorgue

Amor-gue.
Darkness' fingers creep onto my back.
Los latidos se apuran,
Los pulmones queman.
Drowning in a frozen breat,
Dancing to a broken beat,
Pierced by a million stars.
Un millón de estrellas.
Un millon de ojos.
Ahogo en plena luz del día,
Death in the streets.
A-morgue.

sábado, 2 de junio de 2012

Yo no quiero ser una musa.

Yo no quiero ser una musa.
No quiero ser un poco más que un figurín.
No quiero que escriban sobre mis rasgos y las curvas de mi cuerpo.
Quiero que escriban sobre mis pasiones y mi fortaleza.
No quiero que canten a mi sexo ni que me pinten etérea y débil, apenas un fantasma.
Yo quiero que admiren mi impulso, mi libertad.
Que canten, que escriban, que pinten mi alma, lo que hay adentro mío, no mi cáscara vana.

jueves, 24 de mayo de 2012

Expectativa

Sos uno más, solo un capricho para mí. Pero qué capricho, la puta madre. Sos uno grandote y molesto que se me metió entre ceja y ceja y ahora no me lo puedo sacar.
No te quiero tanto como para interesarme de verdad o querer algo pero tus jueguitos me divierten. Demostraste ser un adversario digno, pero no te creas tanto, eh. Que solo jugás porque yo te dejo. Te hacés desear, me ignorás, todo para acapar mi atenció. (No crean, queridos y ajenos lectores, que esto es porque soy una vanidosa, yo les juro que es así como se los cuento) Quiero probarte, ponerte nervioso, hacer que mires para otro lado.Vas a caer, porque soy diferente, porque te morís de ganas.
Dejá de dar vueltas ya, que me aburro y el humo no me deja ver. Sabés que siempre digo que sí.

jueves, 17 de mayo de 2012

Lejos de casa y a la deriva (Marcos)

Marcos era mi amigo, o algo así.
Jugábamos a querer morir.
Nos salía mal, muy mal.
Hasta que un día el juego no me hizo reir,
El juego se hizo realidad.
Me gustaría entender,
No enojarme,
No amargarme,
Miento si te diro que estoy bien así,
Miento si te digo que tengo control sobre mi.
Lejos de casa y a la deriva,
Sin poder correr a vos.
Miento si te digo que tu presencia no está más.
Lejos de casa y a la deriva,
Preguntando dónde estás.
Por qué sigo acá. por qué no estás más.
Por qué, Marcos, por qué.
Lejos de casa y a la deriva,
Hoy te lleve flores,
Esas que odiabas,
Para hacerte enojar.
Me quedo acá,
Allá no te voy a encontrar.
Lejos de casa y a la deriva,
Corazón ausente, mirada vacía.
Recuerdos de Marcos,
Lejos de casa y a la deriva.
 

martes, 15 de mayo de 2012

Descripción.

Tengo ojos marrones y emociones superficiales. Soy un metro setenta de introversión y observación. Hablo, tengo la voz aguda y no la soporto. Me tropiezo con mis propias piernas y tengo ambas rodillas marcadas de tantas caídas. Se cocinar y me gusta como se siente la melancolía. Me dijeron que tengo un aura de cielo nublado, con algún que otro relámpago. No se si es verdad. Cuestiono todo y sobrepienso bastante. Cuando era chiquita no me abrazaron todas las veces que lo que necesité. Me decepciono con facilidad y me cuesta decir que no. Se como se siente el infinito y me gusta la gente con las manos frías. El contacto físico me da mucha paz. Soy una más del montón. Tengo hipermetropía y astigmatismo. Me levanto de buen humor. Tengo las enfermedades de la clase media y me gusta organizar cosas. Tengo una caligrafía horrible y me encanta. Soy agnóstica pero en el fondo me encantaría creer en algo. Se escribir al revés y dibujo desde que tengo memoria. Soy feminista y tengo cicatrices por todos lados. Me creen intimidante pero soy completamente vulnerable.Soy una buena mentirosa y una mala actriz. El pasado me persigue como a todos. Duermo desnuda y me gusta contar historias.
Basado en Breve descripción de mi persona.

sábado, 12 de mayo de 2012

Gente Común

Ana tiene casi cuarenta años y sabe de desamores, desazones y tantas otras cosas que empiezan con ''des''. Está harta de todo. Pero se toma una de las pastillas que le recetaron y se olvida de enojarse. Sabe que todas sus emociones están condicionadas y controladas por químicos. Quiere gritar pero se toma otra pastillita y entra en una ensoñación. Nada duele, nada molesta, nada es real.
Juan tiene veinte años recién cumplidos y le tiene miedo a la oscuridad. Tiene amigos, sale y se divierte. Desde que aprendió a escribir, a los cinco años, escribe canciones, cuentos y poemas. A sus quince años se enamoró por primera vez de una chica, le mostró una canción que le había escrito, ella se rió y se fue. Desde ahí, escribe en secreto y no planea contárselo a nadie.  No le molesta para nada esto.
Marina despierta todas las mañanas desde hace dos años esperando que hoy le digan que todo es una mentira, que en realidad su amiga se fue de viaje por ahí como tanto le gustaba hacer. En el fondo, hace unos cuantos meses, sabe que no es así. Que no va a volver. Y a veces no duerme pensando que a lo mejor podría haber hecho algo.
Gabo se prepara para otra noche más en la que se tiene que escapar de su casa, no porque quiera, sino porque simplemente no puede soportarlo más. Su familia nunca se da cuenta de que falta. De todas formas, es feliz, cree que en algún momento va a pegarla haciendo lo que más le gusta y se va a dedicar de lleno a eso.
Martín está al borde de un abismo, literalmente. No tiene miedo. Piensa en saltar pero dos segundos antes se arrepiente. No porque sabe que va a ser extrañado o llorado, sino porque en el fondo, muy adentro, sabe que no puede darse el gusto de dejar que el mundo gane. Sabe que, aunque sea Martín y su documento diga que se llama Carolina, vale la pena irse habiendo luchado. Carolina/Martín. Saltar o no. O no.
Laura acaba de darse cuenta que está enamorada.

jueves, 3 de mayo de 2012

Tresdemayo.

Todos los tres de Mayo, religiosamente, te dedico unas palabritas. No es que hayan pasado tantos tres de Mayo. Solo cuatro, cuatro tres de mayo. Cuatro años. No se si es por costumbre o qué. Lo hago y listo. Y no es mi culpa, ¿sabés? Es que me volaste la cabeza. Es que el último encuentro no me sirvió de cierre. Fue más una apertura que un cierre. Me abriste en dos, de la nada, caminando casualmente por ahí. Ese día en que nos despedimos sin despedirnos me quedó en la sangre y todavía tiene gusto a poco. No dormí mucho hoy, tratando de recordar tu cara con nitidez. No dormí, no. Nadé en recuerdos para buscar algo que me de una pista sobre vos y tu paradero pero no encontré nada y salí a flote porque me estaba ahogando. Hoy no dormí, casi me ahogué y ahora brindo a tu salud. Brindo por otro tres de Mayo, por otro año en mi memoria, porque quizás todavía te acordás de mi. Brindo por verte una vez más y reirme de mi por ser una pendeja que no supo cuándo hablar. Reirme porque pasaron cuatro años y no me olvidé. Reirme porque creo que nunca me voy a olvidar.